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Los inmigrantes que inventaron este amor

En el corazón de la Plaza Coronel Brandsen mezclaban sus lenguas y aunaban sus fuerzas. Queribles personas que fundaron un Club y que salteaban el dolor en el pecho por la guerra que atravesaba al mundo, la Segunda Guerra, en aquel continente donde ellos habían nacido y guardaban cartas de familiares directos.

Armar el club fue más allá de los colores. Hablar de ellos es arraigar la piel a las casas con calles de tierra, a la huerta y el gallinero, el empedrado y el trolebús (micro de antes), los pibes en la plaza, el verdor de una primavera en ese escenario romboidal con fuente, bancos y árboles de tipas que tapizan de flores amarillas, una entonación de ópera que sale de la casa de la esquina de 60 y 25, el barro los días de lluvia y a saltar de piedra en piedra ese granito que es el preámbulo de una vereda pendiente. Solamente la avenida 60 estaba asfaltada y por ella circulaba de 1 hasta 137 el Tranvía “5”, por encima de la rambla y bordeando las plazas.

Formaron la Comisión Directiva once socios fundadores, dos italianos y dos españoles. cuyas huellas quedaron en esta Institución, por la que hicieron tanto, Una ciudad que materialmente ya no existe, con 302.073 habitantes, entre ellos los 52.946 extranjeros, según el Censo de 1947. La cifra queda del tamaño de un garbanzo al lado de los 800.000 que la transitamos hoy.

Decir Brandsen es sentir a los inmigrantes que vinieron a nosotros bajo los auspicios de la Constitución que prometía “libertad y justicia” a los hombres de buena voluntad que quieran habitarla. Sesenta años después de La Plata iniciaba sus actividades el “Centro de fomento, biblioteca, club social y deportivo Coronel Brandsen”, tal como lo ideó una asamblea vecinal.


Había “tanos”, aunque no todos de cuna… Rovella, Simonelli, Peroncini, Belvedere, Varallo, Tartaglia, Mangieri y Bezzi. Y los españoles de carne y hueso, atraídos por la esencia de la familia y la reunión social, Seisdedos y aquel vasco Bereciartúa.
 

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El español Antonio Seisdedos y sus ocho hijos nacidos en La Plata, Plaza Brandsen: Margarita, Enrique, Juan Manuel, Irene, "Negro", Teresa, María Elena y Daniel

Los alentaba la rectitud, la honestidad, “el don de gente” como se le decía. “Persevera y triunfarás”... En esta frase estaba el meollo de la existencia de los dirigentes que aportaron músculo e ideas contribuyendo a la identidad del barrio, a la unión y la solidaridad vecinal.