Historia

¿QUIÉN FUE EL CORONEL BRANDSEN?

lanzan la pregunta los que pasan por el club, los vecinos históricos y los pasajeros, los que un día (el menos pensado y afortunado) nos vimos ante la extraña situación, prácticamente inconsulta, sobre el cambio de denominación a la Plaza de 25 y 60. Lo cierto que la Plaza Brandsen ya no tiene esa denominación oficial, pero sí en el verbo y la idiosincracia de nuestra gente.

Federico Carlos de Brandsen fue un militar francés, nacido en 1785, en París. Era hijo de un médico holandés, pero no hay demasiados datos biográficos hasta el momento del ingreso a la secretaría del Ministerio de Guerra francés, donde trabajó hasta 1811. Fue subteniente de caballería en el ejército del “Reino de Italia” que estaba en manos de Napoleón Bonaparte. En 1813 participó en la campaña de Alemania donde recibirá tres heridas en el campo de batalla y por su valor recibirá diversas condecoraciones del propio emperador francés. Pero Brandsen pidió su baja al caer Napoleón, de quien se sentía espiritualmente muy cerca.

Un hecho fortuito cambió su vida. A los 33 años, en una reunión social, en París, conoció a Manuel Belgrano (el creador de nuestra bandera) y a Bernardino Rivadavia (futuro presidente de los argentinos). Ambos le explicaron con apasionamiento el sueño de libertad que vivían las naciones americanas y fue Rivadavia quien lo invitó a llegar a América para combatir en la emancipación del yugo español.

Brandsen llegó a la Argentina en 1917 sin conocer el idioma ni su geografía. Sentía que lucharía por una causa justa.

“Las causas justas siempre son universales”.

En Buenos Aires, le ofrecerá sus conocimientos y su espada a los hombres de la Patria.

El 19 de septiembre de aquel año 17, el general Juan Martín de Pueyrredón le dio de alta como capitán de caballería. Viajó a Chile donde lo esperaban las fuerzas del general San Martín, el ejército Libertador de Los Andes.

Federico de Brandsen participó con el grado de capitán del regimiento de Granaderos a caballo y estuvo en el combate de Cancha Rayada donde demostró sus descollantes dotes militares. Ante sus méritos de guerra el propio San Martín lo ascendió a Teniente Coronel. Tenía 35 años y ya dominaba algo del castellano, pero con un inconfundible acento francés.

De Chile marcharon a Perú. “Soy francés y aventurero. Desde Caracas hasta Chiloé y desde Chiloé hasta Buenos Aires, el suelo americano está humeando con la sangre de los aventureros de todas las naciones que han perecido en defensa de su libertad”, escribió en su diario.

Al terminar la guerra de la Independencia volvió a Buenos Aires y secundó al gobernador Martín Rodríguez en la organización del Ejército de Observación. En 1825 empezó la guerra con Brasil y le ofreció sus servicios al general Alvear, pasando Brandsen a estar al frente del Regimiento 1. Desde hacía dos años nuestro país pretendía la posesión de la banda oriental del Uruguay y parte del estado de Río Grande do Sul. Entonces, argentinos y uruguayos fueron a las armas contra el ejército imperial formado por brasileros y portugueses.


El 20 de febrero de 1827 se libró la batalla de Ituzaingó, en una lucha cuerpo a cuerpo donde Brandsen, que buscó socorrer a otro teniente coronel, terminó sin vida.

Según distintos historiadores, el general Carlos María de Alvear (comandante en jefe del ejército patriota) dispuso que Brandsen, con su Regimiento de Caballería, efectuara una carga que el militar francés definió como suicida. Los relatos se repiten en el gesto solidario y bravío cuando retrocedió para levantar al coronel Ruíz, quien estaba a 100 metros del otro cuerpo comandado por el coronel Brandsen, que ya estaba en retroceso cuando tomó esa repentina decisión.


Acostumbrado a acciones heroicas, cargó en sus hombros a Ruíz cuando una bala enemiga lo hirió gravemente. Una hora después murió el 26 de febrero de 1827.

Un decreto del Presidente Rivadavia, firmado el 19 de marzo de 1827, dispuso que el coronel Carlos Luis Federico Brandsen, junto al comandante Manuel Besares (muertos en el campo de batalla)  revistaran siempre como “presentes” en sus respectivos cuerpos.

En la Argentina se había casado con Rosa de Jáuregui y tuvo tres hijos.

Brandsen comprendía que en toda guerra hay derrotas, incluso de los vencedores. Con los oficiales más jóvenes cumplió una tarea simultáneamente humana y profesional, e inculcó a sus subordinados que en las guerras no hay soldado sin heridas. Brandsen era de aquellos que justificaban la guerra a la guerra.

Cada 26 de febrero –aniversario de la muerte- el ex teniente coronel Ruíz (salvado por Brandsen) llegaba hasta su tumba en el cementerio de la Recoleta y depositaba un ramo de flores. Cuentan que Ruiz había estado enemistado con Brandsen por una burla, ante las dificultades del francés para pronunciar algunas palabras del castellano. Sobre esta historia, la de las lágrimas silenciosas del Coronel Ruiz frente a la tumba del Coronel Brandsen, hay escritos, como un aforismo de José Narosky:

Cuando un hombre llora, no le falta hombría. Le sobra sensibilidad”.

Durante 40 años Ruíz reflexionaba con una profunda visión espiritual que si bien la nacionalidad agrupa hombres, solo la comprensión los une. Y que por encima de religiones, de nacionalidades o de idiomas, los hombres deben tener alas espirituales que puedan atravesar todas las fronteras o divisiones, geográficas y humanas.

 

En el Museo Histórico Nacional se exhibe un boceto de Ballerini que representa la heroica muerte del coronel. Además, se registra una moneda en su memoria, cuya inscripción sobre el metal dice: “El Coronel Federico de Brandsen / 28 Noviembre 1785 / 20 Febrero 1827 / Primer Centenario de su natalicio / Celebrado en el pueblo de su nombre / República Argentina. Muerto en Ituzaingó”.

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Retrato del Coronel por Goulú

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Batalla de Ituzaingó. Fragmento de una obra de autor anónimo. Colección del Museo del Cabildo de Montevideo. En el ángulo superior derecho puede observarse a la infantería imperial formada en cuadro, rodeada por la caballería republicana y bajo el fuego de la artillería que se ve más a la izquierda.

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Aquella moneda. Sobre el metal se lee: “El Coronel Federico de Brandsen / 28 Noviembre 1785 / 20 Febrero 1827 / Primer Centenario de su natalicio / Celebrado en el pueblo de su nombre / República Argentina. Muerto en Ituzaingó”.