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El “Papu” no nació ni vivió en el barrio, pero será siempre de Brandsen

Patricio Bustos dice lo que siente y siente lo que dice. “El fútbol de la Liga es un modo de vida”, arrancó, con la autoridad de quien va para dos décadas en nuestra casa. Y aunque “Papu” no haya tenido infancia ni juventud en la Avenida 60, siente una debilidad por el club.


Se crió en Tolosa, vivió en Ensenada, en Plaza Malvinas y en 13 y 74. Y el fútbol será un amor

fuerte desde siempre, cuando después de jugar varios años en Gimnasia, discutió con un DT de Novena y empezó el camino de las amistades y el potrero. “Hasta que fui a El Cruce y con 17 años jugué en Primera, con Osvaldo Sabatini, que después fue mi suegro cuando conocí a la hija”.

Pasó por juveniles de Cambaceres y por Unión Vecinal de Etcheverry. Sin embargo, los siete años consecutivos defendiendo los colores de Brandsen dicen mucho. De 2004 a 2010 fueron jornadas de emociones, de un bicampeonato y un Argentino C.

Su memoria afectiva nos abre el tesoro de sus recuerdos, con la sonrisa chispeante de sus ojos y la palabra amable, tranquila, con salidas sutiles como lo hacía con la pelota.

“¿La camiseta rosa sabes cuándo empezamos a usarla? Un equipo de reserva salió a jugar con una a cuadraditos, parecía un tablero de ajedrez, en rosa y celeste”.

“En ese momento su papá era colaborador, de aficionado y de seguidor suyo. Don Miguel Bustos dio una mano como ayudante de Tercera, al lado de Gerardo Coraggio”.

“¿Cómo llego al club? Rigau me llama, me había dirigido en inferiores de Cambaceres. Venía siendo mediocampista por izquierda, pero acá cambié, fui un 9 retrasado y anduve muy bien con Rigau, Solis, Añon, Loyola y Catanga Muñoz”.

“Un día Pedrito Verde se viene con la onda de la camiseta elastizada… ¡para qué! Había que entrenar más que nunca, porque con Pasalagua estábamos medio hinchaditos y esa camiseta no nos beneficiaba (risas)”.

“Hoy nada que ver el club a cuando empecé, creció muchísimo. Antes entrenábamos en el Parque de 25 y 38, o hacíamos la parte física en 22 y 32 y los jueves fútbol en el Parque San Martín. La cancha fue creciendo también, me acuerdo que no había cabina y arriba del techo televisaba los partidos Romerito (se refiere al recordado Mario Romero, que comentaba para la Televisión

Selectiva). Yo llegaba al buffet, le pedía a Tito el sanguche de vacío y después entraba a jugar. A veces, no te voy a negar, me juntaba al mediodía con un compañero en una parrilla, una copita de vino y después a jugar”.

“Cuando fuimos bicampeones había sido importante la base física que hicimos con Masse, era un profe que venía del rugby. Creo que nos faltaba la cuota de la responsabilidad, de arrancar un entrenamiento a horario”.

“En el 2007 teníamos un monstruo en el arco, Diego Calandria, en el mejor momento. Antes de salir campeones, ponele que faltaban 8 partidos, le dijimos ‘Dieguito, si vos te ponés las pilas, somos campeones. Porque así como era el mejor, tenía cosas insólitas, porque se aburría en el arco y se ponía a hacer jueguitos”.

“En 2018 estuve en el cuerpo técnico de Primera y ganamos la Copa de Campeones. Ayudando al técnico Verardo, hacíamos un tridente junto a Alejandro Szeinfeld y yo”.



“En 2020 pasé a estar cerca del Fútbol Femenino, hoy soy profe de las juveniles y del Sub 14 y Sub 12 donde juega mi hija más chica, Trinidad (categoría 2011)”.

No nació en el barrio, pero ya es parte de nosotros, de la Familia. La del club y la suya, con su amada Luciana Sabatini (la hija de aquel técnico de El Cruce) y la mayor satisfacción que un “Papu” puede tener… Valentina, Santino y Trinidad.


CARRERA DEPORTIVA

Infanto-Juvenil

Gimnasia y Esgrima (1988-1996)

12 de Octubre (1997-1999)

Primera División

El Cruce (2001)

Unión Vecinal Etch. (2002-2003)

Brandsen (2004-2010)

Nueva Alianza (2011)

Brandsen (2012)

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