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Hockey: AC Brandsen va camino a la historia

Como en una vigilia, durante el último aniversario (el octagésimo de nuestro club) empezó a respirarse hockey y un aire a césped sintético. Eso pasaba en cada chica que le pega a la “bocha”, en cada padre y en cada dirigente que acompañan tantas esperanzas. Este deporte que introdujeron los ingleses empieza a tener un espacio grande como al fútbol mismo. Pues desde aquel día de los 80 años, el nombre de la Asociación Coronel Brandsen aparece en la firma al pie de un contrato con una empresa exclusiva en la elaboración de superficies. Desde entonces, cada vez que se habla de hockey, sabemos que estamos en la antesala de algo muy grande, grandísimo.


Con un país inestable, con el post pandemia, con la lucha del viejo club barrial, nos pusimos a soñar y levantamos vuelo, cual alfombra mágica, la alfombra de sintético. “¿Llegaremos a tener la cancha para 2023?”, “¿Y si además de jugar en la Liga Platense nos sumamos a la elite del hockey Metropolitano?”. No se hablaba de otra cosa. Las preguntas perdieron autoridad, los contratiempos parecieron pavadas, y pronto dejaron de estar los signos de preguntas, derretidos a la misma velocidad que un helado lo hace al sol.

La cancha de césped artificial es la joya, cara, muy cara, pero no imposible . Mientras se acercan nuevos sponsors (privados o gubernamentales) vimos que la historia es posible para Brandsen. Y hoy nos quisimos dar una vuelta por esos clubes que escribieron las primeras páginas de este libro imaginario, comenzando el hockey sobre hierba en 1947 con el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, pionero en caballeros. Los Triperos jugaron una década completa en la Asociación Amateur Argentina de Hockey (A.A.A.H.) hasta que un confuso episodio en 1958 significó el fin, sancionados “por 99 años”. Ese grupo llevó la disciplina al Club Universitario. En el año 1974 sonaron fuertes las campanas por la disputa del primer Mundial femenino, en Francia, donde la Argentina llega a la final y cae con una potencia: Países Bajos. Ese mismo ‘74 nació Santa Bárbara Hockey Club por iniciativa de un grupo joven que integraba los planteles superiores de Universitario. Al tercer año ya contaba con el campo de deportes de Camino Centenario y 493, Gonnet. Ese trascendente logro en infraestructura permitió un crecimiento sosteniéndose en el tiempo. El año ’74 se cerrará con el primer título oficial para la ciudad y la región gracias al equipo de caballeros de la “U”. En el masculino, el club albinegro tendrá un orgullo más, cuando un arquero de 15 años dedad, Horacio Raguzzo, defendió el arco argentino en las Olimpíadas de “Montreal 76”.


La familia del hockey se agrandó, con la paradoja de toda familia, porque por Gimnasia nació Universitario y por Universitario nació Santa Bárbara. Y de éstos clubes surgieron otros grandes profesores e iniciadores de otras instituciones que sumaron “los palos”. En 1989 abrió el juego Estudiantes de La Plata, aunque a nivel masculino demoraría casi 25 años en formar sus equipos.

Con la década del noventa amaenció un proyecto, la Asociación de Hockey de la Cuenca del Salado, con el platense Ricardo Giorgieri al frente de la organización.

El tema “pibes” era el déficit, porque jugaban una vez al mes, y tardó la Asociación Argentina hasta buscarle la vuelta con la modalidad por la que los equipos de menores les correspondía el mismo fixture que los de Primera. Era 1993 y tres muchachos de Santa Bárbara se fueron a España a hacer su experiencia. Al volver, una verdad empezó a sonar: “Allá se juega siempre en césped artificial, a La Plata le hace falta una cancha de sintético, que permite realizar torneos internacionales no solo de hockey, sino también de fútbol de salón. Las autoridades provinciales o municipales deberían hacer un esfuerzo y posibilitar la construcción”.

Las superficies sintéticas se reducían a un puñadito de clubes capitalinos como Bartolomé Mitre, Saint Catherins, GEBA, y en el ámbito provincial Quilmes Athletic Club. Entonces, apareció una decisión política clave compartida entre la Asociación de Hockey y la Secretaría de Deportes de la Nación al construir de la cancha de césped sintético en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), en Avenida Libertador 7109. Ese espacio derivó en la grandeza de los combinados nacionales, empezando por el subcampeonato mundial en Irlanda ’94 y las medallas de oro en los Panamericanos de Mar del Plata '95: en ambos planteles femeninos había una “arqueraza”, Mariana Arnal, platense de la “U”. Con el nuevo siglo, el hockey se revitalizó. Llegaron las Olimpíadas de Sydney 2000 con una medalla de plata y la mística deportiva que llevó a bautizarlas como “Las Leonas”, entre las que había otra jovencita de La Plata, Laura Maiztegui.

Santa Bárbara (club en un 80% abocado a este deporte) picó en punta y con un aceitado movimiento dirigencial y social conseguía los recursos económicos financieros para estrenar a mediados del 2000 la primer cancha de la región hecha con el material sintético de arena.

En 2002 siguió Universitario con la primera de sus dos canchas (en 2012 hizo la segunda). En 2004 arrancó la Liga Platense de Hockey y masificó el número de practicantes, llegando hoy a contar con dieciséis instituciones, cada una con nueve categorías. En 2006 Estudiantes estrenó su sintético, ubicado en el Country de City Bell, donde este deporte ya tenía una infraestructura adecuada en vestuarios y un arrastre popular.

El Club San Luis empezó en 2010, y apenas se organizó fue por más, dándole el hockey el impulso para comprar un predio "anexo" en 520 y 25, donde en 2015 colocó el paño verde sintético.

El espíritu del hockey movilizó en 2016 al viejo Club Everton que mediante donaciones y subsidios concretó un sueño que se hizo realidad en 7 y 630, barrio Aeropuerto. Santa Bárbara dio un paso más en 2018 con la novedosa “alfombra de agua”, la primera cancha de ese tipo en la ciudad. El club ya tiene tres campos de juego, algo que solo se da en otras tres instituciones a lo largo y ancho del país.

El mismo año 2018 Gimnasia y Esgrima inauguró su campo de juego sintético en El Bosquecito, en la ciudad de Berisso. Y la Asociación, un tiempo antes, ya había levantado la sanción histórica sobre los caballeros.

La Asociación Coronel Brandsen, con la voluntad y la fe de que será posible, sigue las huellas de esos precursores. Adquirida la alfombra, el empujón y las fuerzas de cada día, en cada integrante, se multiplica porque la intención es llegar 2023. La obra hoy está en una instancia media, con el movimiento del suelo, la búsqueda de materiales para hacer la base de cemento y comenzar con otras realizaciones edilicias en el predio de 52 y 161, el corazón del Barrio El Retiro.

La familia deportiva está en la vigilia de un logro de equipo, uno que va más allá de los trofeos, el éxito que suele ser perdurable, y que apuesta a la niñez y a la juventud sana, integrada, en un país inestable, en el post pandemia. Pero vamos con el sueño de los 80 años, levantando vuelo.

Así va el hockey de Brandsen, inspirándose en los que hicieron la historia.



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